“Estábamos aterrizando, nos cogió una ráfaga de viento, y el rotor pegó con unas guaduas”, recordó Aníbal Angarita Bermúdez quien iba a bordo de un helicóptero tipo Hughes que había salido de Ibagué el 29 de diciembre y cayó entre los barrios Libertador y Trinidad, de Pitalito, Huila.
Anibal, de 31 años de edad, y padre de un par de gemelos, indicó que el capitán del helicóptero, Álvaro Guillén, quien falleció en el accidente, trató de estabilizarlo para evitar que cayera en las casas: “Cuando traqueó el rotor, volteé a mirar al ‘capi’. Me dijo: ‘Huevón (sic), nos caímos, nos caímos”, agregó.
“En ese momento, hermano, le pedí perdón a Dios, pensé en mis gemelitos de cinco años. Empezó el helicóptero a dar vueltas, pensé que era el final, cuando vi la cara del capitán diciéndome que caíamos”, sostuvo Aníbal.
Luego del impacto, recordó que le sonó el celular. Era un compañero que se encontraba cerca de la zona, preguntándole dónde se encontraba: “Le dije que nos habíamos estrellado. Me colgó, y luego lo vi al lado mío. Miré al ‘capi’, y estaba muerto. Yo estaba como lelo, pensé que él estaba inconsciente. Cuando llegué al Hospital, preguntaba por mi compañero, me decían: ‘Ya lo traen’”, indicó.
“Es un milagro”

Al mirar en el espejo retrovisor de su vida y recordar el accidente, Aníbal asegura que fue un milagro: “Porque en un accidente aéreo es difícil que haya sobrevivientes. La recuperación va a ser lenta y dolorosa porque las costillas sanan solas, no se puede hacer cirugía. Los médicos dicen que van a ser más o menos dos meses de dolor. Tengo también una fisura de pelvis”, dijo.
Cecilia Bermúdez, madre del escolta, afirmó que el hecho de que su hijo sobreviviera a la caída es un milagro de Dios: “Los médicos nos dijeron que estuviéramos preparados sicológicamente para tres meses de dolor intenso, pero lo estamos haciendo. Pasé Año nuevo en la habitación del hospital en Pitalito con él”, comentó.
“Le mandaron mucha quietud, y le tenemos que ofrecer mucha tranquilidad, amor y esperanza. Estoy muy agradecida con los médicos y las enfermeras del Hospital San Antonio de Pitalito, porque fueron muy atentos y colaboradores. También a las tres personas que se metieron a rescatarlos, sabiendo que se podría incendiar o explotar el helicóptero”, puntualizó la progenitora de Anibal.
“Él volvió a nacer. Estamos agradecidos con Dios. Los niños no han podido venir a visitarlo, pero lo preguntan mucho; esperamos que pueda estar con ellos para que lo abracen, eso sí, pasito” precisó Catalina Reyes, esposa de Aníbal.
EN CIFRAS
4 costillas rotas tiene Aníbal, además de una fisura en la pelvis. También un pulmón que tuvieron que drenar, y quemaduras en espalda y glúteos.
OSCAR BORJA
Una respuesta to ““La saqué barata””
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Febrero 9th, 2010 a las 12:50
Da graciasa a dios por la oportunidad que te dio mucha suerte en tu recuperacion…. me duele mucho darme cuenta hasta ahora de la muerte de alvaro la verdad .heramos muy amigoss pero asi son las cosas de dios y con ellas no podemos pelear que dios lo tenga en su gloria y a ty mil bendiciones ….carolina.. sub oficial f.a.c..