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IBAGUÉ. Karen (*) inicia su día como cualquier otra universitaria, asiste a clase y tiene su grupo de amigos normales. Es voluptuosa, extrovertida, tiene 22 años, un bello rostro, es estudiante de comunicación social y se cuida de no llamar la atención sobre su oficio clandestino.

Tiene un anuncio en una página de internet desde hace más de un año, donde se presenta como una “chica escort ‘prepago’ VIP” y aclara que es solo para “hombres con clase”.

En la mañana recibe varias llamadas a su celular, verifica su disponibilidad y es probable que cuadre una cita en horas de la tarde. Algunas veces la recogen cerca a la universidad o ella misma se traslada al lugar acordado con su cliente. Regresa a su casa en el barrio Interlaken a la hora habitual para conservar su estatus de estudiante y no despertar sospechas entre sus familiares.

María (*) cumplió 28 años, tiene tres hijos pero conserva una buena figura y al igual que Karen lleva una doble vida. Es ama de casa, su familia es de estrato tres, vive en el sector de Ambalá, donde la ubican por celular y luego sale al encuentro con un cliente.

Ambas se vincularon al mundo de las ‘prepagos’ por una amiga que les “enseñó a ganarse la plata más fácilmente”. María se inició a los 20 años, su familia lo sabe y ahora trabaja en solitario con algunos clientes fijos y se ha vuelto “comisionista”, mientras Karen tiene mayor contacto con su agencia y conoce más gente a través de su anuncio independiente.

Los casos de chicas ‘prepago’ en Ibagué son bastantes según ellas mismas. “Hay muchas universitarias, de colegios y amas de casa que las ven que no parecen”, comenta una. “Este mundo está al revés, en Ibagué hay hasta hombres ‘prepago’ en un sitio en La Pola donde mujeres llegan, pagan un cover, los sacan y les retribuyen muy bien”, dice la otra.

Aunque el fenómeno ‘prepago’ aparenta ser invisible en la sociedad ibaguereña por la forma como funciona y tal vez también por mojigatería, basta meterse a internet a páginas de anuncios clasificados, portales publicitarios de servicios de acompañantes, chat locales, mirar los periódicos, o preguntar a taxistas y en ciertos bares y discotecas para recibir tarjetas de presentación que incluyen valor, horario y teléfono celular donde los clientes las pueden localizar y acordar el ‘plan’.

 

Me acostumbré a este vida”

 

“Yo lo hago por sacar a mis hijos adelante, a mi no me da pena decir que soy ‘prepago’, me siento orgullosa de lo que soy. Mi familia se ha opuesto por el qué dirán y aunque me colaboran y me pueden ayudar para salirme de esto, yo ya me acostumbré a esta vida”.

María dice que solo trabaja a través del celular y de una ‘amiga’ que conoce varias chicas de diferentes edades. “Las ‘prepagos’ somos de un nivel más elevado, pero yo respeto mucho a la mujer prostituta, que es de admirar porque es una mujer de arranque que se va con cualquier hombre es por la plata; nosotras las ‘prepagos’ miramos la facha del tipo, cómo habla, quién es el cliente”.

Recuerda que una vez se enamoró de un cliente con el que después siguió compartiendo. “Con él me fui alejando un poquito de esto, me siguió colaborando, pero uno nunca puede dejar de ser lo que es. Me han propuesto que nos casemos, cambiar el ritmo de vida con mis hijos, pero uno despierta y se da cuenta que no tiene sentido para que después se lo estén sacando en cara”.

Da gracias a Dios que no le ha pasado nada malo en los 8 años que lleva en el oficio y dice que finge el orgasmo para que el cliente “se venga más rápido”.

“Lo más extraño ha sido un hombre que me pidió que le chupara las tetillas y así eyaculó sin hacerle nada más; eso nunca me había pasado, obviamente los clientes lo buscan a uno para que lo complazcan en lo que su mujer no lo atiende”.

 

No olvide

 

Bares, discotecas, gimnasios, también son sitios de ‘levante’ de las mujeres ‘prepago’ y donde se reclutan nuevas chicas.

 

En cifras: 3 a 5 anuncios en Internet relacionados con servicios sexuales se publican originados en Ibagué

 

 

 

Pasatiempo rentable

 

Karen dice que es popular en su universidad por buena amiga y que le afectaría mucho que se supiera que es ‘prepago’. Para ella es un insulto y rechaza ser tratada como prostituta.

“Mi trabajo es cotizado, ahora lo hago por medio de una página de internet, la dirección es www. mundoanuncio-eróticos-profesionales-tolima, y a través de una agencia de escort VIP”.

La joven afirma que la universidad se la paga su familia y que lo hace más bien como una forma de mantener un estilo de vida amplio, conocer gente y porque le gusta.

“La sensación que produce no saber a quién te puedes encontrar en una cita e imaginar que ese alguien te va a ver completamente desnudo cuando apenas llevas un rato de conocerlo, es algo que me emociona mucho”.

Su familia no sospecha ni cuestiona sus gastos porque ella es muy cuidadosa y lo que gana lo ahorra o lo invierte en compras que no se noten mucho, conservando su estatus social.

Hoy en día hay muchas jóvenes que son prepagos, divinas y en cantidad desde el colegio hasta la universidad. Que funcione la regla de la confidencialidad, o no se quiera reconocer que las ‘prepagos’ existen dentro de las universidades, es otra cosa”, dice.

 

Sí hay, pero no acá”

 

Para Jaime Cuartas Chacón, jefe de Bienestar Universitario de la Universidad del Tolima donde el 93 por ciento de los estudiantes son de estratos 1 y 2, la falta de empleo y la inversión de valores sirven de caldo de cultivo al fenómeno ‘prepago’.

“No podemos decir que en la UT hayan porque directamente no hay datos para aseverarlo, pero tampoco podemos decir que no”, afirma Cuartas, quien se pregunta hasta dónde puede ser cierto que sean universitarias o sólo se trate de un ‘gancho’.

Gustavo Zambrano, director de Bienestar Universitario de la Universidad de Ibagué, en cambio lo niega rotundamente. “Llevo 24 años y no tengo identificadas niñas ‘prepagos’ señaladas por la ciudad, y no es que quiera ser mojigato”, dice.

Sin embargo, en la UT la psicóloga de Bienestar Universitario mencionó un dato revelador según el cual estudiantes han cambiado su identidad sexual por beneficios económicos, cuando la condición gay y de lesbiana se relaciona con vocación y naturaleza.

En la Dirección de Justicia de Ibagué, el fenómeno `prepago’ a tampoco es contemplado en los programas de apoyo y prevención de esta clase de prostitución.

 

En cifras: 70 mil o más pesos puede cobrar una chica ‘prepapago’ por sus servicios.

 

 

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