Querido James…

james en ibague

IBAGUÉ. Es muy probable que nunca llegues a leer estas líneas, porque precisamente lo que menos debes querer durante estos días, es gastar el poco tiempo que tienes con tu familia revisando cuanto cosa se diga de ti. Sin embargo, te cuento que desde que se supo de tu llegada a Ibagué, nos pusiste a correr de un lado para otro.
Eres el ídolo de un pueblo, que ve en los deportistas lo más cercano a un héroe y lo más lejano a un político, te quieren de verdad y esa euforia desesperada, alimentada por tu talento exhibido en el Mundial del Brasil, puede generar peligro.
No de aquel que te quiera dañar, sino del no saber respetar que también eres un ser humano, que siente la necesidad de estar con los suyos, sin ser observado como un extraterrestre, que extrañaba tener un día solo para su pequeña hija Salomé y su esposa Daniela, y que no podía irse sin recibir la bendición de a su abuela materna.
Es el precio de la fama querido James, la que te has ganado a pulso por ser el goleador de la cita orbital y con la que tendrás que vivir por muchos años más sobre todo ahora que dicen que llegarías a formar parte de los ‘Galácticos’ del Real Madrid.
Soy periodista, y se que en estos momentos hasta el más mínimo de tus movimientos genera reacción, y mi trabajo consiste en contarle a la gente sobre tu estancia en la capital tolimense.
Sin embargo, como no te pude encontrar, ya que según dijeron algunos de tus amigos y familiares, sólo quisiste visitar a tus allegados y pasar con ellos unas horas antes de partir a ‘desenredar’ tu futuro, decidí escribirte.
Es muy respetable de tu parte, tienes derecho a decir ‘no’ a los actos públicos, a los políticos que desean sacar pecho con tu presencia, y a aquellos que muchas veces se les olvida su rol profesional sólo por pedirte una foto para su ‘egoteca’; eso no te hace menos ‘grande’, aunque desde ya circulen los comentarios y las comparaciones con Freddy Guarín, quien se dejó homenajear, dio entrevistas y hasta bailó el ‘Ras Tas Tas’.
Por otra parte, te cuento que en Academia Tolimense, el club en el que diste tus primeros pasos deportivos, se sienten dolidos por tu indiferencia, te celebraron el cumpleaños con torta y música, pero tú no les has dado ni las gracias. “Entendemos sus ocupaciones, pero estamos tristes porque ni se acercó a saludarnos”, comentó sobre ti Azenet Salazar, quien allí trabaja.
Pero tu tía Patricia te defendió diciendo que “por recomendación de tus representantes no podías dar entrevistas y que sólo querías disfrutar con tu familia”.
En realidad no se si alguna otra persona lo logra, y si lo hace mis felicitaciones, pero en mi caso, y para finalizar, sólo tengo por decirte:0 Muchas gracias. Aunque nos queda el sinsabor de no poder entregarle a esa gente que te aclama, algunas frases salidas de tu propia boca, y que con el titubeo que te caracteriza, mencionaras algo sobre esta tierra que te vio crecer.
Aquí dejaste amigos, está parte de tu familia y algún día soñaste con jugar en el Deportes Tolima; ojalá eso no lo olvides nunca, porque recuerda que en los pequeños detalles se conocen a los grandes hombres.

ANGÉLICA MAHECHA URIBE

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