¡Un triste adiós para Sarita!

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ARMERO – GUAYABAL. ¡Justicia, justicia, justicia. Ni una más! gritaba ayer el pueblo armerita cuando el ataúd de Sarita ingresaba a la bóveda del cementerio donde reposará su cuerpo y mientras las autoridades capturan a los responsables del aberrante crimen. Sara Ayolina Salazar Palacios, de tan solo tres años de edad, murió el sábado en la tarde en el Hospital Federico Lleras Acosta tras sufrir maltrato físico y sexual. Han pasado más de 72 horas y aún no hay capturados, por lo que el Tolima exige que el caso no quede en la impunidad, ni que su nombre engrose la lista de menores de edad víctimas de la violencia.

Exequias. Eran las 9:00 de la mañana, cientos de personas esperaban afuera de la Funeraria San Ángel a que el féretro de Sarita saliera para acompañarlo a la iglesia y gritarle al País, que no quieren que sucedan más casos como el de éste pequeño angelito.

En la sala de velación, Ruth Salazar, progenitora de Sarita con su mirada perdida y la cabeza boca abajo acompañaba el cofre, mientras que parte de la multitud le decía: “¿Ahora sí es mamá?, Llore para creerle, perra, mala mamá” (sic), pero estas palabras nunca hicieron que Salazar dejara de estar a su lado con una camándula en mano y un hijo por venir al mundo.

El ataúd de Salazar Palacios recorrió las calles principales de la población hasta llegar a la casa de Dios, en el camino niños y niñas con pabellones, globos blancos y pancartas repudiaron el hecho.

En el templo, el padre en la ceremonia contó que hacía un año había bautizado a Sarita.

Al terminar la eucaristía, nuevamente el cofre de la niña recorrió varias cuadras hasta llegar al campo santo. Las casas por donde pasaba tenían cintas moradas, jóvenes, hombres, mujeres y adultos mayores con banderas blancas y en medio de lágrimas pidieron a las autoridades que capturen a los culpables del asesinato.

Una trompeta de la Policía sonó dándole el último adiós a Sarita, las flores blancas reposaron en la lápida hecha en cemento y donde una uniformada escribió el nombre de la chiquita, pues el dolor invadió a tres de sus hermanos quienes no pudieron hacerlo.

Hermanos. Al final, una de las tres hermanas de Sarita se quedó con su papá y frente a la lápida oró por el alma de su hermanita. Ella por fortuna no contó con la mala suerte que Salazar Palacios, pues su progenitor se hizo a cargo de ésta y de otros dos hermanos.

Crimen. El viernes llegó al principal centro asistencial del Tolima Sara Ayolina Salazar Palacios, remitida desde el Hospital Nelson Restrepo, de Armero Guayabal con un trauma craneoencefálico severo, desnutrición avanzada, tenía fracturas antiguas en su brazo izquierdo, cicatrices en ambas piernas producidas con arma blanca, amputación de la punta del dedo anular izquierdo, defloración del himen y ano. De acuerdo con los investigadores, el atacante habría usado las manos para hacerle las aberraciones.

Lamentablemente Sarita murió el sábado tras una hemorragia por la fractura de cráneo.

Pero no era la primera vez que Sarita había sido víctima de estos repudiables hechos, pues al parecer la Comisaría de Familia conocía el caso, pero no hizo nada para evitar esta tragedia.

Familia. A Sara, su mamá biológica la entregó a su madrina, Ángela Johana Guerra porque no tenía como mantenerla. La menor de edad, que era la séptima de ocho hijos vivía en una finca de la vereda La Joya, a 500 metros aproximadamente del casco urbano y donde ayer ya no era habitada por nadie, tan solo los perros y bombillos encendidos quedaron donde se habría cometido esta barbarie.

Hasta allí, un grupo de investigadores de la Policía Detol, Metib y Fiscalía se desplazó para recolectar pruebas que den con los culpables. Sin embargo aún no hay detenidos.

Guerra y sus tres hijos de 15, 13 y siete años de edad fueron entrrevistados por las autoridades. En dicho procedimiento, la mujer que estaba a cargo de Sara les indicó que las lesiones que tenía la niña fueron ocasionadas porque se cayó de una cama.

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veces ingresó al hospital Sara Ayolina por anemia y por un posible infarto. También al parecer tenia leishmaniasis.

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Seguimiento del caso

Ayer en la Gobernación del Tolima, se llevó a cabo una reunión entre entidades para tomar cartas en el asunto. Entre las conclusiones de dicho encuentro la secretaria de Salud, Sandra Liliana Torres dijo que “el 16 de mayo tenemos una reunión con todos los actores para evaluarnos, presentarémos las falencias y debilidades, y así armar el plan de acción articulado para implementar en el Departamento. Mientras tanto mañana (hoy) el grupo de la Secretaría de Salud se desplazará para hacer un estudio de campo, recoger toda la información para hacer la unidad de análisis el jueves en la tarde en Armero, para analizar qué fue lo que pasó, en qué están fallando, porque si bien es cierto los municipios tienen responsabilidad, pero también están solos, no cuentan con funcionarios, ni los suficientes recursos para accionar cada uno de los planes y actividades de los diferentes programas de salud pública a nivel nacional”, dijo la jefe de la cartera.

Plantón y Referendo

Mientras en Armero Guayabal despedían con dolor a Sarita, en Ibagué frente al Icbf la Red de Mujeres junto con Yohana Jiménez, hija de la fallecida senadora Gilma Jiménez realizaron un plantón exgiendo claridad y celeridad de este caso.

Venimos a gritar es por nuestros niños, que no queremos más niños violados, asesinados, secuestrados y haciéndoles todas estas atrocidades que tuvo que vivir Sarita en estos tres años. Estamos en el Referendo de prisión perpetua para violadores, asesinos y secuestradores de niños en Colombia, estamos recogiendo las firmas, nos quedan dos meses, el llamado es para los colombianos, ayúdenos por favor, entren a la página www.gilmajimenez. com, me pongo en contacto con toda la gente que quiere ponerse la camiseta por los derechos de los niños, no vamos bien con las firmas, desafortonadamente no llevamos más de 500 mil y necesitamos más de 2 millones para ir seguros”, señaló Jiménez.

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