‘Viene la paz’: historia de Petro viviendo en Ibagué y su influencia en diálogos con el M-19

Carlos Pizarro y Rafael Pardo durante el primer diálogo en las montañas de Ortega. Fotos: Carlos Eduardo Jaramillo – Mary Luz Herrán – Suministradas / Q’hubo Ibagué

EDWIN GUTIÉRREZ BARRERO / Redacción Q’hubo Ibagué

En 2022 se conmemoran 32 años del acuerdo de paz firmado entre el M-19 y el gobierno de Virgilio Barco, un proceso pionero en Colombia que surgió en enero de 1989 en esta región mientras Gustavo Petro pertenecía a dicho grupo guerrillero y vivía entre las montañas del sur del Tolima y un apartamento en Ibagué junto a su entonces pareja, quien también militaba en el grupo y fue capturada por el F2 en marzo de 1989. 

Mary Luz Herrán y Marisela, integrantes del M-19, en el patio 7 o Chalet de la Cárcel Distrital de Ibagué.

Q’Hubo dialogó con Mary Luz Herrán, pareja de Gustavo Petro en ese tiempo, quien nos contó detalles de su permanencia como presa política en la Cárcel Distrital de Ibagué (hoy Museo Panóptico), donde el candidato presidencial la visitaba los sábados para llevarle mercado y conversar sobre el proceso de paz que en aquel entonces avanzaba rumbo a la dejación de armas.  

Un grupo de periodistas entrevista a Carlos Pizarro y a Rafael Pardo durante los primeros diálogos en el Tolima.

Origen del M-19

Según el Centro de Documentación de los Movimientos Armados (CeDeMA), el Movimiento 19 de abril, conocido como M-19, comenzó a gestarse durante las elecciones presidenciales del 19 de abril de 1970 y surgió de la frustración de las masas representadas en el movimiento político Alianza Popular (Anapo), esto luego de las irregularidades registradas durante los comicios de ese domingo. 

Ese día, los datos oficiales dieron como ganador a Misael Pastrana Borrero, del Frente Nacional y en segundo lugar se ubicó Gustavo Rojas Pinilla, el candidato de la oposición. Este resultado generó la indignación de los militantes de la Anapo, quienes calificaron el triunfo de Pastrana como el fruto de un fraude electoral organizado por el gobierno de la época y los miembros de partidos políticos tradicionales. 

Carlos Pizarro y Rafael Pardo mojando la palabra con cerveza mientras dialogan en las montañas de Ortega.

Fue de esta manera como se originó la guerrilla del M-19, la cual participó en el conflicto armado desde 1974 hasta la desmovilización y dejación de armas de sus hombres en marzo de 1990. 

Gustavo Petro viviendo en Ibagué 

Gustavo Petro y Mary Luz Herrán, cuando eran pareja.

En 1985, mientras Gustavo Petro hacía parte del M-19 y debido a sus actividades al interior del grupo, fue capturado en Zipaquirá por porte ilegal de armas. Por este delito estuvo preso durante 16 meses en la cárcel Modelo de Bogotá, de donde salió en 1987. Meses después, junto a Mary Luz Herrán, que también militaba en el movimiento, tuvieron una cita en las montañas del Cauca con Carlos Pizarro León Gómez, comandante del M-19. 

Luego de aquel encuentro, ambos se vincularon a la Compañía Jorge Eliecer Gaitán, que operaba entre la zona urbana de Ibagué y la zona rural de Ortega, Chaparral, Coyaima, Natagaima, Purificación, Rovira, Roncesvalles, entre otros municipios del sur del Tolima;  desde donde Petro se desempeñaba en la estructura política como ideólogo.  

Miembros del M-19 bajaron por la vereda Gamboa de Ibagué y viajaron rumbo a la dejación de armas en el Cauca.

En septiembre de 1988, Gustavo Petro y Mary Luz Herrán, llegaron a vivir a un apartamento ubicado en cercanías a la plaza La 21 de Ibagué. Mary Luz, en diálogo con esta redacción, recordó que mientras militaban en el M-19, ella tenía su trabajo clandestino en la ciudad. Pasaron algunos meses y en uno de los acostumbrados desplazamientos que Petro hacía entre su apartamento en Ibagué y el campamento del movimiento, ubicado en Ortega, logró convencer a Carlos Pizarro de que iniciaran diálogos de paz con el gobierno de Virgilio Barco. 

Desde ese día, Mary Luz y los demás militantes fueron encargados de contactar a periodistas de diferentes medios en Bogotá, al tiempo que debían difundir la propuesta de diálogo que le querían hacer al gobierno. De esta manera, se dedicaron a hacer pintas por las calles de Ibagué que decían ‘Viene la paz’. 

Acto de dejación de armas en el corregimiento Santo Domingo de Toribío (Cauca).

El 9 de diciembre de 1988, organizaron una vistosa reunión en el Teatro Tolima a la cual asistieron más de trescientos campesinos que querían saber en qué consistía la propuesta de diálogo que el Movimiento 19 de abril le tenía al país para ponerle fin a la confrontación armada y hacer el tránsito a la actividad netamente política. Ese día, el Ejército se tomó el teatro y capturó a una de las compañeras de Herrán, pero los asistentes al evento los defendieron y no permitieron que el resto de miembros del movimiento fueran conducidos por los uniformados.  

Inicio de los diálogos 

El primer diálogo entre el Gobierno de Virgilio Barco y el M-19 ocurrió entre el 8 y el 11 de enero de 1989. Un día antes de la reunión, el consejero presidencial para Asuntos de Paz, Rafael Pardo, y sus asesores, Ricardo Santamaría y Reinaldo Gary, junto a Eduardo Díaz, del Plan de Rehabilitación, Diana Turbay, hija del expresidente Julio César Turbay, entre otros; se hospedaron en el Hotel Ambalá de Ibagué y al día siguiente partieron hacia el sur del Tolima, donde se reunieron con Carlos Pizarro, jefe máximo del M-19, en el campamento ubicado en inmediaciones del gran resguardo de Ortega y Chaparral. 

Por esos días, las autoridades habían capturado a uno de los compañeros de Herrán y ante las amenazas de tortura, el hombre terminó entregando la ubicación del apartamento donde ella vivía junto a Gustavo Petro, cerca a la plaza La 21. Una mañana, Mary Luz salió de la vivienda rumbo al Jordán y cuando iba frente a la clínica del Seguro Social, donde hoy funciona el Hospital Federico Lleras, sede Limonar; fue abordada por miembros del F2, que la venían siguiendo y la capturaron. 

Carlos Pizarro mientras entrega su arma frente a los medios de comunicación nacionales e internacionales.

Ella recuerda que mientras los policías la subían a la patrulla, alcanzó a reconocer a un concejal de Ibagué que iba pasando por el sitio y ante el temor de que la pudieran asesinar, le pidió gritando que le avisara a los medios de comunicación para evitar que la desaparecieran. Eran los días de finales de marzo de 1989 y Mary Luz tenía apenas 18 años cuando la llevaron como presa política a la Cárcel Distrital de Ibagué, donde hoy funciona el complejo cultural Panóptico. 

Allí estuvo durante 13 meses junto a varios de sus compañeros, entre ellos una mujer conocida como Marisela, con quien hizo una gran amistad mientras permanecían recluidas en el patio Siete, mejor conocido como el ‘Chalet’, junto a las demás mujeres, muchas de las cuales, según ella, llegaban al penal por negarse a complacer los deseos sexuales de policías corruptos que las cargaban con estupefacientes. 

Mientras estuvo como presa política, organizó comités de deportes, aseo, música, artes, entre otros; para incentivar en sus compañeras el uso del tiempo en actividades productivas. También logró que el director les diera algunos beneficios que solo tenían los reclusos, entre esos poder estar despiertas hasta las 8 p.m. 

La firma de la paz 

Mary Luz Herrán recordó que estando recluida en la Cárcel, Gustavo Petro tuvo que irse de Ibagué para evitar que el F2 o el ejército lo capturaran, entonces dejó el apartamento y se fue a vivir unos meses a Girardot; sin embargo, no dejó de visitarla cada sábado usando una identidad falsa y en cada viaje, siempre le llevaba una bolsa con mercado.

Los últimos cuatro meses que Mary Luz estuvo recluida, Petro no fue a visitarla debido a que se encontraba reunido con los demás integrantes del M-19 llevando a cabo los diálogos. Finalmente, el 9 de marzo de 1990, cuando Herrán llevaba un año detenida, el Movimiento 19 de abril firmó la paz con el gobierno de Virgilio Barco y se despidió de 16 años de lucha armada durante un acto público de dejación de armas en Santo Domingo (Cauca).

El martes 17 de abril de 1990, mes y medio después de la desmovilización, Mary Luz Herrán quedó en libertad y Gustavo Petro, firmante de paz, vino a buscarla a Ibagué a bordo de una camioneta blanca marca Mitsubishi, acompañado por varios escoltas del F2, situación que a ella le molestó teniendo en cuenta que ese mismo organismo de la Policía la había torturado en el pasado. Finalmente, comprendió que aquello hacía parte de la nueva dinámica después del proceso y ambos se fueron a vivir a Bogotá donde Petro se volvió asesor de la Asamblea Nacional Constituyente.

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