Sus sueños siguen firmes

Foto: Suministrada / Q’hubo Ibagué

JULIÁN TORRES qhuboibague@gmail.com 

Más de dos años después de su regreso a Ibagué, luego de dar la vuelta completa a Sudamérica como ‘mochilero’, en compañía de su enamorada, la vida de Jorge Cruz ha experimentado muchos cambios. Un terrible accidente lo llevó a perder uno de sus brazos, pero no le arrebató los sueños, la alegría, ni la calidez que él y Gisselen, su pareja, transmiten cada vez que cuentan sus anécdotas. Los ‘aventureros’ continúan firmes en su propósito de recorrer juntos el resto del mundo.

Giros del destino

La pandemia cambió los planes de Jorge Cruz y Gisselen Gonçalves, a quien conoció durante su travesía en Brasil, y con quien llegó a Ibagué poco antes de que el Covid-19 encerrara a todo el mundo en sus casas. Esto aplazó su siguiente plan: llegar a Alaska.

Luego de casi tres años de vida nómada, Jorge tuvo que acoplarse de nuevo a su trabajo como contador, en espera de retomar en algún momento sus viajes, pero en 2021 él y su novia afrontaron una dura prueba. Regresando en motocicleta de Rioblanco a Ibagué, el conductor de un vehículo los impactó justo cuando pasaba una volqueta por el sitio.

Aunque milagrosamente los jóvenes salvaron sus vidas, debido a las lesiones, Jorge sufrió la amputación de su brazo derecho; mientras que una mano de Gisselen quedó destrozada. En ese momento, el talante luchador y el optimismo de ambos se impuso a las circunstancias, pero algo había cambiado. La pareja tuvo que afrontar la nueva realidad y vivieron momentos difíciles: la depresión tocaba a sus puertas. 

Sin embargo, había que continuar. Jorge se sobrepuso y volvió a sus labores. Creó su propia empresa de contaduría, ‘Informes al día’, y obtuvo contratos con Alcaldías como la de Lérida. Por su parte, Gisselen retomó su trabajo de manera virtual con una universidad de Porto Alegre, con la que laboró por muchos años. La joven también trabajó como traductora para las selecciones de Portugal y de Brasil durante el Mundial de Patinaje Ibagué 2021. 

Jorge y Gisselen continúan luchando por hacer realidad su sueño de recorrer el mundo. Foto: Jorge Cuéllar/archivo/ Q’Hubo.

Sanaron heridas

Ahora, establecidos en un apartamento y con dos hijos felinos, la pareja ha tenido tiempo de sanar heridas físicas y emocionales que llegaron con los duros reveses del destino. Sus sueños no se acabaron, simplemente se retrasaron un poco y cambiaron.

Jorge tiene un nuevo brazo mecánico. “Es la prótesis que me dio la EPS. Ha sido muy importante porque me permite ciertos movimientos. Me siento completo y seguro cuando salgo a la calle. Estamos trabajando para ver si se puede aplicar más tecnología”, indicó.

Su proyecto de viajar a Israel para que le sea implantada una prótesis biónica sigue en espera, debido a la suma requerida para el procedimiento. Sin embargo, una segunda opción se avizora: al cabo de unos años podría estar disponible un trasplante de brazo, lo que ilusiona mucho más a la pareja. 

“Tuvimos que atravesar un duelo, pero ahí es cuando uno se da cuenta de su esencia. Atravesamos dificultades, pero después de la tormenta sale el sol. Nuestra alegría se mantiene y la meta es comernos el mundo”, expresó Jorge, quien al igual que Gisselen ahora ve el panorama más colorido, como los numerosos paisajes que han recorrido juntos. 

Dato

– La pareja piensa retomar más adelante su actividad en redes sociales para compartir imágenes y anécdotas de sus viajes. 

– Casi tres años duró la travesía de Jorge por Sudamérica, en la que recorrió 70 mil kilómetros.

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