Tamales con sabor a Coyaima

FOTO: HÉLMER PARRA/ Q’HUBO.

REDACCIÓN Q’HUBO qhuboibague@gmail.com 

Desde hace 29 años, la señora Carmen Tapias Sogamoso se dedica a comercializar hojas de cachaco que ella, su familia y los demás habitantes de la vereda Doyare Porvenir, de Coyaima, producen y venden durante los días de mercado en la plaza de la 21, en Ibagué. A sus 70 años de edad, viaja tres días a la semana desde su municipio y durante la madrugada de los martes, jueves y sábado, surte de este insumo a cientos de empresarios y amas de casa que elaboran el plato más típico de la gastronomía tolimense.

Un oficio tradicional 

A la hora de elaborar un tamal tolimense es fundamental contar con insumos de buena calidad, entre esos las hojas de cachaco en las que se envuelve este tradicional alimento, las cuales son producidas en grandes cantidades por familias de las comunidades indígenas de Coyaima agrupadas en la Asociación de Cabildos Indígenas del Tolima-ACIT, desde la década del 70. 

En el proceso de producción, alistamiento y comercialización de la hoja de cachaco por lo general trabaja todo el núcleo familiar, pero la mujer juega un rol fundamental ya que además de intervenir en el cultivo, también participa en la venta. Este es el caso de la señora Carmen, que ha dedicado 30 años de su vida a procesar y distribuir este insumo que por lo general se consigue a $15 y $20 mil pesos y alcanza para envolver hasta 50 tamales. 

La labor de doña Carmen comienza cada lunes muy temprano en su finca y las de algunos vecinos, con la recolección, procesamiento y empaque de las hojas que luego embalan en bultos y transportan en un camión que sale del cabildo Doyare Porvenir a las 9 de la noche rumbo a la plaza de la 21 de Ibagué, a donde llegan sobre las 11 p.m. a descargar el producto y a esperar compradores de la ciudad y algunos municipios. 

El trabajo dura hasta la mañana del día siguiente, cuando termina el mercado y los productores de tamales, que son clientes de doña Carmen, se abastecen de uno de los principales componentes de dicho alimento. 

Una vez se cierra la venta, doña Carmen paga para guardar la mercancía sobrante en un cuarto frío hasta el siguiente día de mercado, cuando viaja de nuevo de Coyaima a la plaza de la 21, como es costumbre, entre dos y tres veces a la semana.   

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