¡Un orgasmo cínico a los 50 años y más! Mantenga viva la chispa del amor

Por cínico en nuestros tiempos se entiende alguien fingido, deshonesto, falso, e hipócrita. Pero en tiempos antiguos y en buenos términos, el cínico era considerado un personaje a quien solo le interesaba la franqueza, la honestidad, la verdad, la libertad y construir existencias auténticas impidiendo que otros le dijeran lo que tenía que hacer o cómo vivir. Se nos invita actualmente a recuperar el cinismo del bueno en todas nuestras esferas de la vida para erradicar ese otro “Zynismus” que enferma y coarta. Hiparquia de Maronea, una cínica griega (de las buenas) desdibujó los tópicos de mujer socialmente impuestos y marcó un camino de autonomía para su sexualidad y la de otras mujeres. Después de un largo proceso de adoctrinamiento se necesitó de su cinismo, osea, de su decidido esfuerzo para enfrentarse y arrancarse de las miradas ajenas y de las propias.

¡Vivir al margen de la imposición!
La película “Buena suerte, Leo Grande” protagonizada por Emma Thompson, quien representa a una mujer rozando sus 60, Nancy Stokes, viuda y jubilada, con una sexualidad anulada, es un ejemplo de r-evolución y valentía. Ella, deseante por experimentar lo que nunca tuvo o de lo que se privó en su vida sexual de casada, busca un acompañante para obtener un orgasmo, aunque a lo largo de la trama podemos intuir que no es solo eso. Leo Grande, quien a partir de mucha maestría, comprensión, diálogo y consideración, le abre a otras posibilidades, entre esas, que ella se permita acercarse a un concepto de sí misma como ser sexuado. Hiparquia, aquella cínica, vivió su sexualidad porque pensó y vivió al margen del rol de la mujer tradicional griega. Se rebeló y fue dueña de su sexualidad, en un ambiente tenso donde sólo al hombre le estaba permitido disfrutar. Hiparquia se instaló en otra postura deleitable del sexo más allá de la función productiva. Actuó fuera del discurso normativo que pretendía domarla. Por esto, como “Hiparquias”, o “señoras Stokes”, nos corresponde saltarnos los estereotipos socialmente impuestos a las mujeres. Sosteniendo y defendiendo nuestros deseos, pero lo más importante, sin necesariamente excluirnos ni excluir, sino reconociendo que también es sugerentemente erótico recorrerlos acompañadas de un otro.

¡Una narración diferente!

Si muchas mujeres de 40, 50, 60 años, aún no logran obtener su orgasmo se debe a causas múltiples, a la dificultad de dejarse llevar, al rol que asumen para juzgarse, castigar su cuerpo y sus modos eróticos. Se suman a esto, aspectos culturales de gran peso, miles de tiranías morales que existen alrededor de sus cuerpos y experiencias. El acompañante de Nancy Stokes consiguió lo que otros no, saltarse el cliché o el discurso normativo del sexo ayudándole a comprender desde la escucha, y con el debido respeto a su autonomía e inteligencia todas las posibilidades y recursos para conquistar su sexualidad.
No quiero decir con esto que la presencia masculina sea imprescindible para alcanzarla, pero sí, o tal vez otras presencias, profesionales o terapéuticas. La idea de “Hiparquia” o de un “Leo Grande”, puede ser metáfora de esa voz propia, con una narración distinta que nos conceda permisos y nos ataje la necesidad de control y las vergüenzas. Un relato de resistencia o entereza que nos contemos en torno al sexo y la sexualidad con una moraleja: que el deseo y las ganas de descubrir y explorar no terminan a los 50, 60, o a los 70… para una mujer.

«El cinismo, la actitud cínicamente buena, es la reacción sabia para destruir modelos, órdenes e imposiciones sobre nuestra sexualidad»

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