Cómo ser un hombre deseado

Fotos: Internet / Q’Hubo Ibagué.

Norma Bejarano – @normasexologia020

Los críticos puntillosos se quejan constantemente acerca de las notaciones (cortas) sobre las que está formulado el deseo masculino, reflexiones apocadas, basadas en estrictas normas de género y compactadas en un “pequeño paquete”. Se han necesitado unos cuantos estudios y conocimientos para suplementarlas con detalles particulares y así abrir el esquema sobre el deseo (sexual) de los hombres de manera más inteligente.

El (o)caso del deseo de “R”

Cuando “R” llegó a la consulta declaró con  suspiro abordo no sentirse deseado por su pareja. Las reglas sociales y de género de las relaciones heterosexuales siempre nos han dicho que los hombres son los responsables de desear a las mujeres e iniciar con todo su plumaje el cortejo y el encuentro sexual.

Por lo que “R”, a las demostraciones de poco interés de su pareja las pasaba por alto o les daba poca importancia. Sin embargo, el calendario descartó los días y el tema se hizo álgido. 

De ausencia de pasiones y deseo no padecía su pareja, ella reveló que le encantaba sentirse deseada y responder una vez iniciaba el ritual, hasta desembuchó algo de egoísmo (sobre esto hay otras teoría que irán en otro tema). Para “R”, se volvió ciertamente  indeseable encontrarse constantemente bloqueado por notar que su pareja no le tenía ese apetito voraz ni sentía un antojo gustoso por todo él; al punto de ubicarse en la ‘Apatheia’, que no es una plaza griega, sino caer en el estado de apatía y pocas ganas para el aquello y otras cosas consigo mismo y con su esposa; ‘deseo hipoactivo’, una dificultad sexológica multicausal, que en este caso se generó por falta de motivación en el marco de la relación de pareja. 

¡La expresión del deseo: un regreso a la calidad de vida (sexual)!

Dice aquel escritor: “Sin la fuerza del deseo, la relación afectiva terminaría encuadrándose en un escueto amor por puro esfuerzo”. En un estudio del Journal of Sex & Marital Therapy, el 95% de los hombres dijo que sentirse deseado por su pareja femenina es importante, o muy importante! para su vida sexual. 

En la expresión de deseo hay varios plus para una buena experiencia íntima y sexual. Por ejemplo, la comunicación verbal y la no verbal es un soporte imprescindible para la convivencia (erótica) en pareja; así, comunicarle a ellos claramente nuestros gustos, necesidades y deseos (sexuales), nos afirma y les hace sentir que son tenidos en cuenta. Manifestarle a ese hombre lo atractivo que nos parece es fuego para su autoestima y por ende para su deseo. Los gestos, los abrazos, los besos, las miradas, los sonidos y demás carantoñas seducen: el grado de entusiasmo activa el imaginario y la fantasía. La asertividad como valor cuenta: decir las cosas de manera segura, picante, pujante, poderosa y a la vez tierna, anima;  en el estudio citado al inicio de este párrafo muchos hombres dijeron sentirse más deseados en las relaciones íntimas si percibían acciones más amables e incluso cariñosas o “románticas”. Más es más: más coqueteo, más chispa, más cucamonas, más arrumacos de sofá, suman.  

Si un hombre se siente deseado puede ser un potencial amatorio y extenso en todo el sentido. La expresión del deseo es un regreso a la calidad de vida y permite un descubrimiento más grato y receptivo de la sexualidad masculina.

«El deseo es la espera, la expectativa, la esperanza, es una vivencia, una situación muy humana; si tengo esperanza, si me siento deseada/o, tengo vida”.

“Si un hombre se siente deseado puede ser un potencial amatorio y extenso en todo el sentido”.

“Los gestos, los abrazos, los besos, las miradas, los sonidos y demás carantoñas seducen: el grado de entusiasmo activa el imaginario y la fantasía”.

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